Programas
de

Educación y Obediencia

Programas de educación y obediencia

La educación y la obediencia son aspectos necesarios en la vida de un perro doméstico. Un perro educado y obediente tiene más probabilidad de integrarse a la familia en diversas situaciones, recibir más atención y acceder a un alto grado de libertad. Sin embargo, algunas personas son reacias a adiestrar a su perro porque consideran que es una forma de someterlo. En los últimos años, parte del adiestramiento ha logrado alejarse del uso del sometimiento. Mediante el uso de técnicas no aversivas, basadas en el condicionamiento operante, se logra evitar la excesiva sumisión que se observa con el método tradicional. En Escuela Canina GB,  somos expertos para alcanzar excelentes niveles de obediencia, alejados del uso del sometimiento. A continuación te detallamos una serie de conductas de obediencia que recomendamos:

Dentro de la casa

  • Comandos de obediencia para movilizar al perro de un lado a otro de la casa: en muchísimas ocasiones llamamos a nuestro perro para ubicarlo en un lugar diferente de la casas y es cómodo y saludable que esto ocurra de manera rápida y fluida.
  • Permisos y prohibiciones: la mayoría de los perros domésticos deben aprender a discriminar entre objetos y zonas de la casa prohibidos y permitidos. A su vez, en muchas ocasiones también deberán aprender algunas conductas que están permitidas sólo algunas veces (por ejemplo subir al sillón o saltar para saludar), siendo importante en estos casos enviarle un mensaje claro que no resulte contradictorio.
  • Conducta deseable cuando los dueños comen: la mayoría de los perros se sienten atraídos, por la comida de sus dueños. Esta atracción se presenta por el simple olor y, en algunas ocasiones con perros glotones, aun cuando sus dueños no le incentivan el pedido ofreciéndole bocaditos.
  • Conducta deseable al momento del saludo: es común que muchos perros salten sobre sus dueños cuando los ven luego de un tiempo relativamente prolongado. Si bien se trata de una demostración de afecto, suele tratarse de un comportamiento que resulta molesto en numerosas ocasiones, principalmente cuando se generaliza a las visitas.
  • Conducta deseable durante las visitas: la llegada de personas extrañas para los perros bien sociabilizados y alegres, suele ser un evento novedoso y super divertido que los activan a un nivel que, muchas veces, resulta molesto para las personas, principalmente cuando persisten largos períodos de tiempo en esta insistencia de saltos y demandas de atención de diversa índole.
  • Conducta deseable durante las noches: algunos perros muestran conductas indeseables durante las noches. Las más usuales son: hábito sanitario indeseable, comportamiento destructivo y ladrido excesivo.
  • Conducta deseable ante la apertura de puertas: normalmente las personas abrimos y cerramos muchas veces por día las puertas internas y externas de nuestras casas y, esto no siempre debería ser una oportunidad para que nuestros perros entren y salgan de un lado a otro. Ordenar este tipo de situaciones, con anuncios de permisos y prohibiciones, a la manera de un semáforo que habilite y prohíba el paso, suele aportar una buena cuota de armonía a la convivencia del día a día.
  • Hábito sanitario: resulta obvia la molestia de un hábito sanitario que se presenta en lugares indeseables como “baño”. Forma parte de una de las conductas que conforman la educación de todo perro doméstico y, aunque nunca es tarde, como la mayoría de los problemas de conducta, siempre es mejor resolverlo lo más tempranamente posible.

Fuera de la casa

  • Acudir al llamado: ya mencionamos que, a nuestro criterio, esta es la conducta de mayor importancia en la obediencia de un perro. El máximo nivel de ejecución se alcanza cuando el perro acude ante el primer llamado, en forma rápida y más allá del nivel de atracción que ejerzan sobre él los estímulos presentes.
  • Permanecer quieto: Consiste en que el perro permanezca quieto ante el comando correspondiente. Este ejercicio cuenta con muchas y variadas aplicaciones en la vida cotidiana. Resulta útil en diversas situaciones como conducta de espera o inmovilización momentánea. El mejoramiento de esta conducta se produce cuando avanzamos en variables tales como tiempo de ejecución, distancia entre el perro y su guía, presencia o ausencia del guía a la vista del perro y tipo de estimulación presente al momento de la ejecución.
  • Sentarse, echarse, pararse: Estos tres ejercicios conforman las llamadas posiciones básicas dentro del adiestramiento en obediencia. Al igual que los restantes comandos de obediencia, se perfecciona  la ejecución de estas conductas, cuando se obtiene una respuesta rápida y altamente probable, ante diversos tipos y niveles de estimulación ambiental.
  • Caminar sin tirar (o morder) de la correa: Esta conducta debe diferenciarse del caminar junto. Contrariamente a este último ejercicio, aquí el perro tiene permitido alternar entre ambos lados,  izquierdo y derecho, mientras camina. En esta alternativa de enseñanza, el único objetivo es que el perro pasee sin tirar (o morder) de la correa.
  • Caminar junto, sin tirar de la correa: A partir del comando correspondiente, el perro debe ubicarse en uno de los lados, usualmente el izquierdo, caminar sin adelantarse a su guía, no tirar de la correa, no cruzarse de lado y no olfatear ni detenerse por su cuenta. La ventaja de este ejercicio radica en la comodidad que nos aporta al caminar. Es necesario saber que esta comodidad a la que nos referimos, es a costa de la incomodidad del perro, principalmente si planteamos este ejercicio como único modo de paseo. En estos casos, aún cuando el caminar junto quede fuertemente asociado a probabilidad de premio, para ellos representa un modo de paseo “antinatural” principalmente por las restricciones que incluye. Por este motivo, recomendamos balancear los tiempos de ejecución entre este ejercicio y otros modos de paseo más relajados y placenteros para el perro. Como aplicaciones alternativas de este ejercicio tenemos la posibilidad de adaptarlo a un paseo al trote o en bicicleta.
  • Caminar con soga larga (de 5 a 10 metros): el momento para incorporar la soga larga es luego de haber logrado que el perro no tire de la correa corta. El uso de la soga larga que más recomendamos, es aquel que forma parte de una técnica, que consta de cinco pasos, y da como resultado una excelente obediencia con el perro suelto. Pero aún cuando no sea tu objetivo transitar esta técnica para soltar al perro, la seguimos recomendando, dado que ofrece la posibilidad, no solo de mejorar la obediencia a una distancia superior a la habitual, sino que además es un modo de caminata que resulta mucho más placentero para ambos.
  • Cruzar la calle: El perro deberá cruzar la calle solo cuando su guía se lo indique con el comando correspondiente. Por estar altamente relacionada con la seguridad, junto con el acudir al llamado conforman las conductas en las cuales es recomendable alcanzar un nivel máximo de ejecución, más allá de los estímulos presentes.
  • Conductas de obediencia con el perro suelto: en lugares habilitados para soltar a tu perro, es deseable que mantengas el control de tu perro ante comandos de obediencia, independientemente del nivel de atracción que ejerzan sobre el los estímulos presentes (perros, pelotas, palomas, etc.).

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