Fines Familiares

Indice de este apartado:

  • Conductas sugeridas para cachorros.
  • Conductas sugeridas para perros adolescentes.
  • Conductas sugeridas para obediencia familiar avanzada.
  • Problemas de conducta más comunes.
  • CONDUCTAS SUGERIDAS PARA CACHORROS

  • Acudir al llamado: por la seguridad que deriva de su aprendizaje y por su frecuente uso, es a nuestro criterio, el comando de mayor importancia en la obediencia de un perro. Si bien su perfeccionamiento será tarea de etapas posteriores, aquí comienza el camino buscando que tu cachorro responda con atención y acercamiento al escuchar su nombre.
  • Sociabilización con otros perros y personas: este es el mejor momento para promover una saludable integración con otros perros y con personas.
  • El comportamiento dentro de la casa: este punto es de suma importancia dado que ocupa la mayor parte del tiempo que compartimos con nuestro perro. Nuevamente este es el mejor momento para enseñarle al cachorro las conductas que puede emitir siempre, las que no puede emitir nunca y las que puede emitir a veces. Para esto, será necesario transmitir  una clara discriminación entre permisos y prohibiciones en cada ambiente de la casa. Estas categorías de conductas incluyen contenidos tales como: distinción entre objetos para jugar y/o destrozar y objetos prohibidos. Si las hubiera, áreas de la casa que se encuentran  restringidas. Un estilo general de interacción con las personas afectuoso, tranquilo y libre de excitación. Comportarse de manera “socialmente aceptada” en situaciones puntuales como el saludo, apertura de puertas, ingreso de visitas, reuniones, cena y otras similares. Por último, deberemos entrenar la obediencia ante algunos comandos que nos permitan, eventualmente, iniciar o suspender una acción determinada.
  • Hábito sanitario: el cachorro deberá incorporar los lugares permitidos para “ensuciar”. Así también es deseable instalar una conducta cooperativa ante situaciones como atención veterinaria, baño y cepillado.
  • La incorporación de ejercicios de obediencia: los cachorros pueden aprender jugando los diferentes comandos y conductas que formarán parte del adiestramiento futuro. Esta instancia es ideal para que el cachorro conozca la regla de la enseñanza (ver en nuestro apartado: artículos de interés, “Las ventajas de educar a tu perro desde cachorro”).
  • CONDUCTAS SUGERIDAS PARA EL PERRO ADOLESCENTE

  • Acudir al llamado: ya mencionamos que, a nuestro criterio, esta es la conducta de mayor importancia en la obediencia de un perro. Dado que el perro adolescente se encuentra en general más atraído por los estímulos del entorno, este es un buen momento para mejorar su desempeño. El máximo nivel de ejecución se alcanza cuando el perro acude ante el primer llamado, en forma rápida y más allá del nivel de atracción que ejerzan sobre él los estímulos presentes.
  • Permanecer quieto: Consiste en que el perro permanezca quieto ante el comando correspondiente. Este ejercicio cuenta con muchas y variadas aplicaciones en la vida cotidiana. Resulta útil en diversas situaciones como conducta de espera, para evitar que el perro salga del espacio donde se encuentra cuando abrimos una puerta, etc. El mejoramiento de esta conducta se produce cuando avanzamos en las siguientes variables: tiempo de ejecución, distancia entre el perro y su guía, presencia o ausencia del guía a la vista del perro y el nivel distracciones y atracciones presentes en el momento de la ejecución.
  • Sentarse, echarse, pararse: Estos tres ejercicios conforman las llamadas posiciones básicas dentro del adiestramiento en obediencia.
  • Caminar sin tirar de la correa: Esta conducta debe diferenciarse del caminar junto. Aquí el perro tiene permitido alternar ambos lados,  izquierdo y derecho, simplemente se busca que no tire de la correa.
  • Caminar junto, sin tirar de la correa: A partir del comando correspondiente, el perro debe ubicarse en uno de los lados, usualmente el izquierdo, caminar sin adelantarse a su guía, no tirar de la correa, no cruzarse de lado y no olfatear ni detenerse por su cuenta. La ventaja de este ejercicio radica en la comodidad que nos aporta al caminar. Es necesario saber que esta comodidad a la que nos referimos, es a costa de la incomodidad del perro, principalmente si planteamos este ejercicio como único modo de paseo. En estos casos, aún cuando el caminar junto quede fuertemente asociado a probabilidad de premio, para ellos representa un modo de paseo “antinatural” por las restricciones que incluye. Por este motivo, te recomendamos balancear los tiempos de ejecución entre este ejercicio y otros modos de paseo más relajados y placenteros para el perro. Como aplicaciones alternativas de este ejercicio tenemos la posibilidad de adaptarlo a un paseo al trote o en bicicleta.
  • Caminar con soga larga: el momento para incorporar la soga larga es luego de haber logrado que el perro no tire de la correa corta. Se trata de una técnica que consta de cinco pasos y da como resultado una excelente obediencia a distancia con el perro suelto. Además es un modo de caminata muy placentero para ambos, te la recomendamos.
  • Cruzar la calle: El perro deberá cruzar la calle solo cuando su guía se lo indique con el comando correspondiente. Por estar altamente relacionada con la seguridad, junto con el acudir al llamado conforman las conductas en las cuales es recomendable alcanzar un nivel máximo de ejecución, más allá de los estímulos presentes.
  • Comando de finalización del ejercicio: La importancia de este comando es fundamental. El comando de salida es el mismo para todos los ejercicios y le indica al perro que el pedido de obediencia ha finalizado. Su importancia radica en que reduce el riesgo de que el perro termine con la ejecución del ejercicio por “decisión propia”. En los perros “adiestrados” sin este comando es imposible predecir durante cuanto tiempo mantendrán la ejecución de la  conducta requerida. En estos casos, el adiestramiento termina siendo una situación incómoda para ambos por las recurrentes e interminables correcciones que acarrea y, al mismo tiempo, poco confiable para aplicarlo en situaciones reales por la alta tasa de errores que se presentan. Todas las conductas en un perro adiestrado que accionamos mediante un comando, deben quedar entre dos órdenes, la de entrada, que es el pedido del ejercicio y la de salida, que es la misma para todas las conductas.
  • CONDUCTAS SUGERIDAS EN OBEDIENCIA FAMILIAR AVANZADA.

  • Consolidación de la obediencia básica: Consiste en mejorar la ejecución de todas las conductas que conformaron el programa de obediencia básica. Esta mejoría se manifiesta en diversas variables: la reducción al máximo posible de la tasa de errores, el aumento en la velocidad de la respuesta y en los tiempos de realización de las conductas, el pedido de obediencia en ambientes con altas distracciones y el mantenimiento del desempeño alcanzado con la menor cantidad de premio posible.
  • Transportar objetos: Aquí tenemos distintas opciones, estas son: sostener un objeto sin masticarlo, transportarlo, buscar, traer  y llevárselo a alguien. El camino de avance en estos ejercicios consiste en incorporarlo en distintas situaciones, mejorar la ejecución y realizarlo con diferentes objetos, los cuales a su vez pueden tener sus comandos correspondientes.
  • Trucos y destrezas: son excelentes para jugar y divertirse. También para facilitar el acercamiento y la integración entre el perro y los espectadores, principalmente si se trata de chicos. Dentro de las opciones más comunes tenemos algunas que resultan útiles en ciertos casos: ladrar a la orden, usar la boca para transportar objetos o utilizar el olfato para buscar algo. Otras en cambio persiguen simplemente un fin lúdico: saludar con una mano, con las dos, “sumar y restar”, cruzar entre las piernas, arrastrarse “cuerpo a tierra”, voltearse y dar giros.
  • PROBLEMAS DE CONDUCTA MAS COMUNES

    Hiperactividad, dado que el nivel de actividad motriz está modulado en parte por el aprendizaje, una educación mal orientada puede originar, entre otras cosas, un exceso de actividad que muchas veces resulta molesto para los dueños. Las manifestaciones más comunes en un perro hiperactivo son:

    La excitación frecuente.

    La dificultad generalizada en el control de la conducta.

    Los saltos bruscos como modo habitual de interacción con las personas.

    El ladrido excesivo.

    El comportamiento destructivo: Si bien esta conducta podría ocupar una entidad aparte, la incluimos dentro de la conducta hiperactiva dado que en general se presenta cuando el perro se encuentra en un ambiente cuyo acceso a los estímulos y actividades que le atrae, se encuentra total o parcialmente restringida. Esta situación genera un estado de tensión (privación) que favorece tanto la hiperactividad, como  la destrucción de objetos. A los efectos del tratamiento, será importante redistribuir la energía en otras actividades alternativas, como así también, identificar si esta conducta se produce en presencia o en ausencia de los dueños.

    Conductas activas demandantes: consiste en la presentación excesiva de conductas activas como saltar, ladrar, rascar o robar objetos, con el fin de acceder a determinados beneficios, como recibir atención, caricias, comida, juego, libertad o el permiso de pasaje de un sector a otro de la casa.

    Desobediencia del tipo: “ya se que me estas llamando pero tengo algo más interesante para hacer”.

    Tirar de la correa durante los paseos.

    El miedo, se incluye en la categoría de conductas indeseables, cuando se presenta ante estímulos que no representan un peligro para el animal. Al mismo tiempo, debe observarse un detrimento en su calidad de vida, consecuencia de las actividades o estímulos que el perro evita. Dentro de las manifestaciones más comunes encontramos: miedo a los ruidos intensos, a pasear por la calle, a los cambios de ambiente, a personas desconocidas y a otros perros. Las conductas de miedo que se han generado en el período crítico de sociabilización y las conductas de miedo que se presentan ante estímulos ambientales que es imposible manipular durante el tratamiento, como por ejemplo los ruidos intensos en días de fiesta, muestran lamentablemente, una baja probabilidad de cambio.

    La agresión, si bien afortunadamente es una conducta poco frecuente, cobra suma importancia por el peligro que acarrea. Al igual que otros comportamientos indeseables, la conducta agresiva se presenta en diversos grados. Si bien hasta el más mínimo grado de agresión representa un riesgo potencial,  la frecuencia, intensidad y duración de la conducta agresiva serán determinantes para evaluar su nivel de peligrosidad y el tipo de tratamiento. Por ejemplo, gruñido, tarascón, mordida breve y mordida grave representan diferentes grados de la conducta agresiva. Este comportamiento se presenta con frecuencia ante situaciones “incómodas” para los perros.  En estos casos, la conducta agresiva, en cualquiera de sus grados, es utilizada como un instrumento para resolver problemas. Este tipo de perros manifiestan un comportamiento “socialmente aceptado” mientras no se encuentran en una situación problemática para ellos. Dentro de las manifestaciones más comunes de la conducta agresiva encontramos: la agresión dirigida al dueño, a personas desconocidas, a niños y a otros perros. Otras veces la conducta agresiva se presenta ante situaciones que generan miedo. En estos casos el comportamiento agresivo se hace más probable si el animal ve imposibilitado su escape. Por último, un perro puede morder por estímulos que activan un comportamiento predatorio. Los estímulos de presa se caracterizan por presentarse en movimiento y, en general, alejándose del animal. Si bien la mordida de un perro, potencialmente puede ser grave en los tres casos descriptos, la importancia de identificar la situación que la desencadena se debe principalmente a dos puntos: en primer lugar, permite definir el  tipo de tratamiento, por otro lado nos pone en mejores condiciones para  prevenir, dado que conocemos los estímulos que la activa.

    La auto-mutilación, es una conducta indeseable poco frecuente y cobra importancia cuando su frecuencia, intensidad o duración deteriora la calidad de vida del perro. En casos graves el perro deja de hacer otras actividades más saludables como explorar, relacionarse con otros perros o con humanos como consecuencia del extenso tiempo que le dedica a este comportamiento. Dentro de las manifestaciones más comunes encontramos la denominada “neurosis de cola”, donde el perro gira sobre su eje para morderse la cola y el rascado o el lamido excesivo.