Para esta atentos… ¿es lo mismo modificación de la conducta que adiestramiento en obediencia?

23 junio, 2015
Muchas personas suponen que las técnicas de modificación de la conducta no son más que la enseñanza de ejercicios de obediencia que impiden al perro la realización de la conducta conflictiva. Bajo esta idea, si nos proponemos, por ejemplo, evitar que un perro hiperactivo salte y corra en forma descontrolada podríamos enseñarle a permanecer quieto ante una orden.

Sin embargo, este tipo de aprendizaje, si bien es una alternativa posible, no representa nuestra propuesta. Nuestra experiencia nos indica que mientras le ordenamos a nuestro perro que obedezca el comando de permanecer quieto, éste nos dirá, a su manera, que continúan intactas sus ganas de saltar. El adiestramiento en obediencia, cuando se utiliza para evitar que una conducta indeseable se manifieste, fracasa, porque no actúa directamente sobre la conducta problemática. Por otro lado, los ejercicios de obediencia insumen una alta cuota de energía para el perro y su dueño, principalmente cuando el tiempo requerido es muy extenso. Imagina por un momento,  una reunión con amigos de 4 o 5 horas, en la cual para evitar que tu perro tenga un mal comportamiento, le ordenas que permanezca echado. El no aprenderá nada en relación a cómo comportarse con las visitas, dado que se encontrará imposibilitado de deambular durante 4 horas y, paralelamente te obligará a supervisar la correcta ejecución de la obediencia. Este tipo de órdenes coercitivas, además de no lograr instalar la conducta deseable ante las visitas, es en muchos casos prácticamente inviable por el enorme gasto de energía y esfuerzo que le ocasiona al perro y su dueño. Por último, por plantearse en contra de las motivaciones presentes en el animal, van acompañadas, en general, de castigos físicos e intervenciones sometedoras que podrían evitarse.

Las técnicas de Modificación de Conducta, en cambio, difieren de las intervenciones anteriores porque, sin necesidad de recurrir a ejercicios de obediencia, actúan directamente sobre las conductas indeseables, debilitándolas progresivamente hasta extinguirlas. La diferencia se plantea entre un perro que no presenta la conducta indeseable porque se lo impedimos y un perro que se comporta correctamente orientado por sus propias motivaciones y preferencias.

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