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La enseñanza con premios, me obliga a recurrir a ellos toda la vida. ¿Verdadero o falso?

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Como regla general, la necesidad de recurrir o no al premio toda la vida es, meramente un problema técnico. Todas las técnicas, las que incluyen el uso del premio y las que no, presentan cambios en su aplicación, conforme avanza el proceso de aprendizaje. Parte de estos cambios en la aplicación, persigue el objetivo de mantener la ejecución de la conducta sin la presentación de premios ni castigos. Por esto, la dependencia a largo plazo de premios y/o castigos, debería ser indicador de fallas en la aplicación de la técnica. Resulta curioso que, aún cuando una mala aplicación del castigo, genere entre otras cosas, la necesidad de recurrir a él toda la vida, no se escuche frecuentemente, el argumento equivalente en contra del uso del castigo, basado en su potencial dependencia crónica. También resulta curioso, que cuando se produce finalmente, tal dependencia en el uso del castigo, las razones de ello se atribuyan en mayor medida a la “dureza” del perro que a una falla en la aplicación de la técnica. Sea por el motivo que sea, es importante recordar que, en todas las orientaciones posibles dentro del adiestramiento de perros, cuando la aplicación de la técnica falla en alguna de sus fases, una de las consecuencias posibles es la dependencia crónica del premio y/o del castigo.

Por otro lado, es importante conocer las consecuencias que trae prescindir del uso del premio en la enseñanza. El adiestramiento de un perro principiante sin recompensa, aumenta las probabilidades de generar en el futuro “desgano” para ejecutar lo aprendido, resistencia para incorporar nuevas destrezas y, en casos extremos problemas en el vínculo con su dueño o adiestrador. El uso del premio en el inicio de manera continua, en cambio, acelera el proceso asociativo, genera una predisposición óptima hacia el aprendizaje y mejora el vínculo con quien enseña.

Para esto, pueden presentarse en forma de “combo”, estratégicas combinaciones de afecto, juego y comida.

Cuando la adquisición de la conducta ya es un hecho y  la prioridad es su mantenimiento con un mínimo uso del premio, hoy disponemos de diversos recursos técnicos que permiten mantener el aprendizaje a largo plazo, con ausencia total de premio en respuestas de fácil ejecución, y con un mínimo uso del premio en respuestas de difícil ejecución.

Para esta atentos… ¿es lo mismo modificación de la conducta que adiestramiento en obediencia?

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Muchas personas suponen que las técnicas de modificación de la conducta no son más que la enseñanza de ejercicios de obediencia que impiden al perro la realización de la conducta conflictiva. Bajo esta idea, si nos proponemos, por ejemplo, evitar que un perro hiperactivo salte y corra en forma descontrolada podríamos enseñarle a permanecer quieto ante una orden.

Sin embargo, este tipo de aprendizaje, si bien es una alternativa posible, no representa nuestra propuesta. Nuestra experiencia nos indica que mientras le ordenamos a nuestro perro que obedezca el comando de permanecer quieto, éste nos dirá, a su manera, que continúan intactas sus ganas de saltar. El adiestramiento en obediencia, cuando se utiliza para evitar que una conducta indeseable se manifieste, fracasa, porque no actúa directamente sobre la conducta problemática. Por otro lado, los ejercicios de obediencia insumen una alta cuota de energía para el perro y su dueño, principalmente cuando el tiempo requerido es muy extenso. Imagina por un momento,  una reunión con amigos de 4 o 5 horas, en la cual para evitar que tu perro tenga un mal comportamiento, le ordenas que permanezca echado. El no aprenderá nada en relación a cómo comportarse con las visitas, dado que se encontrará imposibilitado de deambular durante 4 horas y, paralelamente te obligará a supervisar la correcta ejecución de la obediencia. Este tipo de órdenes coercitivas, además de no lograr instalar la conducta deseable ante las visitas, es en muchos casos prácticamente inviable por el enorme gasto de energía y esfuerzo que le ocasiona al perro y su dueño. Por último, por plantearse en contra de las motivaciones presentes en el animal, van acompañadas, en general, de castigos físicos e intervenciones sometedoras que podrían evitarse.

Las técnicas de Modificación de Conducta, en cambio, difieren de las intervenciones anteriores porque, sin necesidad de recurrir a ejercicios de obediencia, actúan directamente sobre las conductas indeseables, debilitándolas progresivamente hasta extinguirlas. La diferencia se plantea entre un perro que no presenta la conducta indeseable porque se lo impedimos y un perro que se comporta correctamente orientado por sus propias motivaciones y preferencias.

¿Problemas de conducta? Buenas noticias para dueños desanimados

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Cuando los perros manifiestan comportamientos indeseables es frecuente que los dueños se encuentren confundidos o desanimados si no pueden resolverlos. Algunas veces, porque emplearon medidas correctivas que no funcionaron satisfactoriamente; otras porque esos problemas, no se les habían presentado antes con otros perros. En estos casos, es esperable que los dueños se sientan “en manos de sus perros”, limitados a evitar las situaciones de conflicto o a convivir con ellas, y dudando sobre la posibilidad de un cambio.

El primer paso para dar ante un problema de conducta es descartar algún desorden orgánico en el desencadenamiento del comportamiento problema. La identificación de una causa fisiológica en muchos casos instala la necesidad de implementar un tratamiento multicomponente, que incluya, además de las técnicas de modificación de la conducta, la medicación que corresponda. Afortunadamente, la mayor parte de las conductas indeseables que presentan los perros en condiciones domésticas, es aprendida. El hecho de que un comportamiento sea aprendido permite modificarlo, dado que una de las características del aprendizaje es su plasticidad. En todos los casos, es necesario identificar los estímulos que desencadenan la conducta, como así también, las ventajas inmediatas que el perro obtiene mediante el uso de la conducta problema. Estos  y otros datos, surgidos de la entrevista, serán de importancia a la hora de diseñar un plan de tratamiento. Las técnicas en modificación de la conducta, basadas en la psicología conductista, muestran excelentes resultados y te permiten incorporar un instrumento ampliamente validado para orientar el comportamiento.

El resultado: predecir y controlar el comportamiento de tu perro, pudiendo con esto revertir la situación problemática de una manera efectiva y alejada del uso del castigo y el sometimiento.

Obediencia: ¿calidad de vida o sometimiento?

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La obediencia es un aspecto necesario en la vida de un perro doméstico. Un perro obediente tiene más probabilidad de integrarse a la familia en diversas situaciones, recibir más atención y acceder a un alto grado de libertad. Sin embargo, algunas personas son reacias a adiestrar a su perro porque consideran que es una forma de someterlo. En los últimos años, parte del adiestramiento ha logrado alejarse del uso del sometimiento. Mediante el uso de técnicas no aversivas, derivadas del condicionamiento operante, se logra evitar la excesiva sumisión que se observa con el método tradicional. En Escuela Canina GB, te proponemos la obediencia como “comunicación” mediante el uso de un lenguaje en común, aplicada a situaciones cotidianas y alejadas del sometimiento. Para esto, es crucial que aprendas nuevas formas para comunicarte con tu perro, ya que de esto depende, principalmente, el mantenimiento de un comportamiento y una comunicación saludables una vez finalizado el período de instrucción. Cuando aprendemos a comunicarnos a través del lenguaje que los perros pueden entender, además del respeto que esto implica, mejoramos nuestra relación en varios sentidos. La información cotidiana se transmite en forma clara y fluida, la atención a nuestras indicaciones es superior, se optimiza la enseñanza, el perro accede a un mayor grado de libertad y se genera un apego mutuo más saludable.

El resultado: la incorporación de tu perro a la vida humana de manera respetuosa, saludable, segura y sin que te resulte una carga.

Prevención de conductas indeseables en cachorros

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Si incorporaste un cachorro a tu vida, te sugerimos que consideres uno de los temas más importantes en la crianza de un perro: su educación.

El éxito en la educación mejora notablemente tu calidad de vida y la de tu perro, al tiempo que los protege de eventuales riesgos. La educación se te presenta cotidianamente como tarea, en aquellos momentos del día en que se generan situaciones claves que ponen en juego, estilos de comunicación, modos de intercambio afectivo, la aprobación o no de determinadas acciones y la presencia de intereses opuestos.

En estas situaciones claves, muchos cachorros muestran una notable adaptación a la propuesta humana, facilitándonos enormemente nuestra tarea. Quizás estos casos favorables, hayan generado la idea de que los perros aprenden “más o menos solos” y a medida que se produce el crecimiento. En este sentido, muchas personas consideran que la crianza de un perro consiste simplemente en seguir las indicaciones del veterinario y en tolerar algunas travesuras que desaparecerán cuando el perro madure.

Sin embargo, es una realidad que muchos perros presentan dificultades en su comportamiento que no se resuelven con el proceso madurativo. Muchos dueños se sorprenden al observar, mientras esperan la tan ansiada maduración, que el paso del tiempo fija el comportamiento conflictivo al otorgarle solidez día tras día.

Por estos motivos, no ocuparse activamente de supervisar y dirigir la educación de un cachorro, implica, entre otras cosas, correr innecesariamente un riesgo. Desde nuestra experiencia, los repetidos intentos de muchos dueños por transmitir información a sus perros en un lenguaje inaccesible para ellos, sigue siendo la principal causa en generar los problemas de conducta más comunes. Las técnicas de modificación de la conducta, basadas en la psicología experimental, te brindan un lenguaje compartido y un procedimiento en la enseñanza. Este conocimiento, no solo te permitirá orientar fácilmente el comportamiento de tu cachorro previniendo potenciales problemas de conducta, sino que además hará mucho más divertida su educación.